LLevabas días con la sensación de que las cosas iban a cambiar.Aquel dia se despertó muy optimista, con ganas de comerse el mundo y la sensación de cambios la sentía aún más fuerte.
Salía de casa con las maleta a cuesta y el bajaba en el ascensor de al lado. Cuando le vió se le iluminó la cara y pensó en la suerte que había tenido al encontrarselo ya que hacía días que no se cruzaban por el portal. Ella le sujetó la puerta educadamente y se despidió de el. Sin pensar más en ello se dirigió a la parada del metro y para su sorpresa el iba detrás!.
Lo vió pasar por delante, ella sacó su ticket y bajó al andén. Esperaban el mismo tren.El se acerco a la puerta por donde ella iba a entrar y la dejó pasar comportandose como todo un caballero. Ella pensó que nunca iba a tener más suerte y que solamente se quedaría en eso, un tropiezo en el metro.
Pero para su sorpresa, el comenzó a hablarle y parecía muy interesado en ella. Cuando llegaron a su parada, el se despidió de ella con un: ya nos vemos, guapa. Y a ella se le quedó esa sonrisilla de tonta que se nos queda a las chicas en estas situaciones. Jamás se le pasó por la cabeza que aquel chico mostraría interes por ella. Pero efectivamente, esa era la corazonada que tenía, las cosas iban a cambiar...¡Y de qué manera!.
Ahora cada vez que recordaba ese momento, le salía la sonrisilla en la cara y se quedó ansiosa por saber que pasaría la proxima vez que se vieran...
Salía de casa con las maleta a cuesta y el bajaba en el ascensor de al lado. Cuando le vió se le iluminó la cara y pensó en la suerte que había tenido al encontrarselo ya que hacía días que no se cruzaban por el portal. Ella le sujetó la puerta educadamente y se despidió de el. Sin pensar más en ello se dirigió a la parada del metro y para su sorpresa el iba detrás!.
Lo vió pasar por delante, ella sacó su ticket y bajó al andén. Esperaban el mismo tren.El se acerco a la puerta por donde ella iba a entrar y la dejó pasar comportandose como todo un caballero. Ella pensó que nunca iba a tener más suerte y que solamente se quedaría en eso, un tropiezo en el metro.
Pero para su sorpresa, el comenzó a hablarle y parecía muy interesado en ella. Cuando llegaron a su parada, el se despidió de ella con un: ya nos vemos, guapa. Y a ella se le quedó esa sonrisilla de tonta que se nos queda a las chicas en estas situaciones. Jamás se le pasó por la cabeza que aquel chico mostraría interes por ella. Pero efectivamente, esa era la corazonada que tenía, las cosas iban a cambiar...¡Y de qué manera!.
Ahora cada vez que recordaba ese momento, le salía la sonrisilla en la cara y se quedó ansiosa por saber que pasaría la proxima vez que se vieran...
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